Al rededor de dos horas habíamos conversado con Martina esa noche luego de nuestro primer encuentro . Ella me contó que nada de lo que había realizado esa tarde conmigo había sido producto de un impulso repentino , sino la culminación de un proceso que había comenzado a experimentar desde hacia tiempo.
Martina era dos años menor y mas hermosa que yo, pero siempre había sentido una sana admiración por mis éxitos estudiantiles primero y luego por mi recién iniciada carrera profesional. De esta forma siempre interpreté sus actitudes afectuosas hacia mí como una manifestación de esta admiración y del natural cariño entre dos hermanas . Me dijo que había logrado mantener bajo control su inclinación hacia mi hasta el momento en que yo había conocido a Julio y que se dispuso a actuar cuando vio que mi matrimonio era inminente.
Yo, por mi parte , le abrí mis sentimientos asegurándole que jamás había experimentado con Julio las sensaciones subyugantes que había tenido con ella y que por ningún motivo quería perderme ese paraíso de placer abrazador.
Juntas diseñamos una estrategia para romper el compromiso con Julio . Esta consistía en que yo aceptara una beca en Europa por un año , situación que estaba segura Julio no aceptaría, como sucedió en realidad. De modo que comenzamos a hacer los planes para marcharnos juntas sin que mis padres tuvieran inconveniente alguno por cuanto nunca habían mirado a Julio con muy buena voluntad.
Nuestra vida familiar seguía aparentemente muy normal. Seguras de lo que ambas sentíamos no tuvimos grandes premuras en realizar encuentros furtivos sino que todo lo hacíamos pensadamente , con tranquilidad y siempre de común acuerdo. Martina tenía una imaginación prodigiosa y yo estaba dispuesta a satisfacerla en todo .
Ahí pude darme cuenta como la soledad era un elemento fundamental para aumentar nuestras inquietudes eróticas y hasta que punto podíamos , estando solas en casa , hacer realidad todas nuestras imaginaciones pasionales.
A veces inventábamos encontrarnos en la biblioteca fingiendo que era casualidad y allí , sabiendo que estabamos solas , nos entregábamos a largas sesiones de besos . Nos gustaba besarnos y acariciarnos así , vestidas , buscándonos bajo la ropa con manos presurosas , bajo nuestras bragas , acariciarnos mutuamente el pubis, recorrer suavemente nuestra húmeda hendidura , recorrer nuestros gluteos y acarariciarnos las tetas , hasta sentir que nos llegaba un orgasmo tras otro, restregándonos con desesperación hasta que nos invadía un relajamiento delicioso.
Otras veces nadábamos desnudas en la piscina rosándo nuestros cuerpos mojados y delisándonos juntas como dos peces eróticos hasta ocasionarnos placeres soñados.
Otras tardes estando seguras de nuestra soledad ,deambulábamos desnudas por la casa haciendo nuestras tareas habituales y al contemplarnos nos íbamos excitando paulatinamente hasta quedarnos la una frente a la otra mirándonos sin tocarnos realizando movimientos provocativos , diciéndonos palabras que antes nos habrían parecido prohibidas pero que ahora tenían una connotación excitante hasta alcanzar un orgasmo ocasionado por la sola visión de nuestros mutuos encantos. . Otras veces intercambiábamos nuestras prendas intimas que habíamos usado durante el día y cada una se iba a su cama con las prendas de la otra para dormirse la una con el aroma de la otra ,pero nunca habíamos dormido juntas y Martina aun estaba tan virgen como siempre .
La verdad era que ella nunca me había dicho que era virgen y eso era mas bien una convicción mía , pero yo me aferraba a ella porque Martina a pesar de tener siempre mas de algún hombre interesado en ella , nunca había tenido una relación intima con ninguno. De este modo , su virginidad era asumida por mi sin evidencias concretas , hasta esa tarde en que fuimos a la parcela de mis padres.
Si te gusta joder: videos eroticos, chat en directo y miles de fotos
|
Check out other hot webmasters' links
|